Ahora que tenemos entre nosotros el Apple Watch, les dejamos una breve reflexión sobre los Relojes Inteligentes.

La tecnología busca siempre horizontes nuevos, un mercado nuevo del cual apoderarse, cualquier pretexto es bueno para llegar y colonizar tecnológicamente cualquier aspecto de la vida cotidiana. Hoy en día hay de todo y en todos lados, tecnología que nos hace más fácil la vida, en síntesis, de eso se trata la tecnología hacernos más fácil la vida.

Pero como en cualquier momento de la historia ha habido inventos que, digamos no cumplen con un estándar de calidad y hasta de comodidad digno de ser utilizado por nosotros. Hoy en día, se cuestiona el uso de un reloj inteligente, a pesar de que hace o 20 o 30 años, la idea resultaba futurista y bienvenida, hoy resulta intrigante saber si realmente necesitamos un reloj inteligente, las causas son variadas.

¿De verdad quiero recibir una llamada a mi reloj inteligente, si tengo un Smartphone más ergonómico para mi mano? Otro de los problemas que los innovadores de la tecnología detectan es el tamaño, aquí sí importa. Desde que el reloj se hizo individual para las mujeres, hace unos 150 años, estos trataban de ser discretos y atractivos visualmente; lo de atractivos se sigue manteniendo casi de la misma manera que en aquel entonces, pero el problema surge cuando necesitas meter un mundo de información, software y aplicaciones en un hardware de unas 1.3 pulgadas, aproximadamente.

Claro está, que ningún hombre o mujer desea llevar un celular con una correa fina atada a la muñeca. Este invento está en una etapa de decisión, no se puede hacer más grande por obvias razones, y no tiene sentido meter tanta tecnología en algo tan pequeño habiéndola a la mano en algo más provechoso como un celular o una tablet. ¿Son realmente necesarios estos artilugios tecnológicos?

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