Netflix, la compañía estadounidense de contenido de calidad en streaming, planea gestionar y operar de manera remota. Toda su información y tecnología será trasladada a una nube pública, clausurando, a finales de verano, su último centro de datos.

El cierre de este centro de datos, se ha ido demorando y ha tardado casi una década en convertirse en una realidad. Desde que en 2008 tuviera un fallo grave en su hardware y pasase en 2009 a Amazon Web Services, donde ha ido trasladando su reproductor de vídeo, páginas de cuentas e investigación, entre otros.

En unas declaraciones realizadas por portavoces del gigante de la tv online, afirmaban que “Confían plenamente en Amazon”.

Netflix abre la veda de las grandes empresas. Cerca de un 12% de las compañías, en su mayoría pymes, tramitan todos sus procedimientos informáticos en la nube, y se predice que en 2022 el 21% de las grandes corporaciones también lo harán.

Esta transición muestra que la nube está madurando, con un crecimiento exponencial. Cada vez más empresas confían en plataformas informáticas compartidas públicamente, aunque, acarreé un largo proceso de conversión. Sin embargo, aún son muchas las que conservan su software en nubes privadas o en centros propios.

Ya nos adelantaba Glen O’Donnell, vicepresidente y director de investigación de Forrester Research.: “No será muy habitual encontrar grandes empresas que operen 100% en la nube”. A ellas le resulta complicado mudar completamente por los sistemas heredados que son los más difíciles de migrar.

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